Fuentes oficiales dijeron este miércoles a EFE que Mulino ya partió hacia Brasil. Un comunicado de la Presidencia precisó que llegará este miércoles a Brasilia.
Mulino y la delegación panameña asistirán luego al foro empresarial «Diálogo Brasil – Panamá, Construyendo puentes para el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe», auspiciado por el Banco de Desarrollo de América Latina CAF y la Confederación Nacional de la Industria (CNI).
Este foro culminará con un encuentro entre empresarios con el fin de identificar oportunidades de negocios y alianzas, dijo la Presidencia panameña.
Mulino ha explicado que esta visita a Brasil fue acordada con Lula en el marco de la Cumbre del Mercosur celebrada a inicios de julio en Argentina, «con el ánimo de avanzar estratégicamente, Brasil y Panamá, hacia buenos acuerdos comerciales y la integración de negocios».
Según informó el Gobierno brasileño en julio pasado, Mulino visitará Brasil para presentar oportunidades de inversión en el área de infraestructura portuaria. De acuerdo con la misma fuente, el presidente panameño ha expresado a Lula el interés de su Gobierno «en adquirir aeronaves» de la empresa brasileña Embraer, que es el tercer mayor fabricante de aviones del mundo.
La mirada hacia el Sur
Panamá se sumó en diciembre pasado al Mercado Común del Sur (Mercosur) como Estado Asociado, y Mulino ha expresado su interés de iniciar pronto el proceso para convertirse en miembro pleno del mecanismo, argumentando que «es muy importante para Panamá este paso hacia el Sur», que, ha defendido, «no es una amenaza para ningún sector panameño».
El Mercosur «ve en Panamá principalmente su estratégica posición geográfica para sus fines comerciales de exportación o reexportación (…) he ahí el futuro de Panamá con el Mercosur: nuestra plataforma de servicios, nuestra posición geográfica», ha sostenido el jefe de Estado.
El regreso de Chiquita
Mulino dijo la semana pasada que en este viaje esperaba cerrar un acuerdo con la transnacional Chiquita para que retome su producción en Panamá, que clausuró meses atrás a causa de un paro sindical, en rechazo a una reforma de las pensiones en el país.
Chiquita Panamá explotaba miles de hectáreas en la provincia occidental de Bocas del Toro a través de una concesión, pero cerró el negocio y despidió a unos 6.500 trabajadores luego que el sindicato de la empresa, Sitraibana, inició en abril un paro que se prolongó dos meses y causó pérdidas de 75 millones de dólares a la transnacional.
Este martes el Ejecutivo de Mulino autorizó al Ministerio de Comercio e Industrias a firmar los acuerdos que se requieran para la reanudación de operaciones de la bananera, según informó la Presidencia panameña.
Fuente: / www.ecotvpanama.com / Agencia EFE






