El exfiscal señaló que la posibilidad de enjuiciar de forma política a un presidente se discutió muchas veces en la Asamblea, incluso durante gobiernos anteriores, como el de Mireya Moscoso, afirmando que esta posibilidad no constituye un golpe de Estado, porque está establecida en la Constitución.
Barrios comentó que Panamá ya tuvo juicios políticos, mencionando los casos de Guisado, Faunde y el exmagistrado Moncada, demostrando que no es algo extraordinario, restando valor a la idea de que una simple conversación, incluso entre figuras políticas como una expresidenta y diputados, sobre enjuiciar al presidente constituya un golpe de Estado, considerando que hablar de enjuiciamiento político no es un delito porque es una previsión constitucional.
En contraste, el exfiscal definió el golpe de Estado como la toma de poder por la vía de la violencia, lo cual no se aplica al juicio político, sugiriendo que la mención del mismo en el contexto actual podría ser una expresión en un momento de crisis para manipular la opinión pública.
Barrios explicó que esto requiere una situación extraordinaria y está sujeto a mecanismos de control político en la Asamblea y control constitucional, no siendo una decisión unilateral del Ejecutivo, destacando que la actual administración presidencial no controla la Asamblea.
En cuanto a la sucesión presidencial en la administración del mandatario José Raúl Mulino, quien no tiene vicepresidente, el exfiscal indicó que la Constitución actual establece que, en caso de ausencia permanente del presidente sin suplente, el gabinete debe elegir de su seno quién lo reemplazará como ministro encargado de la presidencia, difiriendo de una previsión constitucional anterior donde el ministro de mayor edad asumía la presidencia.
Barrios mencionó la necesidad de diálogo y búsqueda de mecanismos de acuerdo en lugar de confrontación para preservar la salud de la democracia.
Sobre la propuesta de una constituyente originaria como solución, el exfiscal expuso que el momento actual no es el adecuado, argumentando que el éxito de una constituyente depende de la convocatoria de todos los sectores políticos y fuerzas del país, donde el ambiente actual no refleja esa capacidad.
En definitiva, Barrios abordó la discusión sobre una posible reforma constitucional para incluir una segunda vuelta electoral, considerando que, a pesar de oposiciones pasadas, los panameños entendieron la necesidad de este mecanismo para garantizar que el presidente sea elegido por la mayoría (la mitad más uno) y aunque la sociedad parece inclinarse a favor, el desafío sería definir cuál de las diversas formas de segunda vuelta se adoptaría porque las condiciones varían según el voto y las alianzas.




