


Somos lo que comemos. Y cada panameño consume tres kilogramos de agroquímicos al año.
No solo es común el uso de plaguicidas, Panamá históricamente ha permitido el uso de productos prohibidos en varios países del mundo por su impacto a la salud.
Por ejemplo, el endosulfan que está prohibido en cientos de países alrededor del mundo, se encuentra en la lista permitida en Panamá. De igual forma insecticidas como el aldicarb, butacloro, carbaril, entre otros, de acuerdo a un listado de plaguicidas registrados publicado por el Ministerio de Salud en 2018.
“Las leyes eran por temas de salud. Un trabajador aquí empieza a trabajar a los 19, 20 años y con agroquímicos, plaguicida, herbicida, nematicida, más el clima. A veces el trabajador ya a los 25, 30 años de edad, y con 12 o 13 años de servicio, tiene afectaciones de salud.
A los 40 años los trabajadores de edad ya no tienen rendimiento y no llegan a la edad de jubilación de 57, la mujer ni 52”, explicó Francisco Smith, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria Bananera (Sitraibana) durante una entrevista con Radio Panamá.
“El tema que la empresa usa plaguicidas es por la plantación. Pero el tema aquí es la atención de salud que no se brinda. Estamos dispuestos a estos productos químicos que utiliza la empresa para poder mantener la planta”, aseguró.
Los efectos en la salud a causa de plaguicidas varían dependiendo del químico y el nivel de exposición. Desde afectaciones leves, hasta cáncer, esterilidad en las mujeres, abortos espontáneos o malformaciones congénitas. Estudios han encontrado en varios países latinoamericanos concentraciones elevadas de plaguicidas en la leche materna.
Fuente: / Adolfo Berríos Riaño