La obesidad infantil representa un creciente desafío de salud pública en Panamá. Iván Wilson, pediatra de la Caja de Seguro Social (CSS), explicó que cerca del 13% de los menores de cinco años presenta obesidad, una cifra que supera en más del doble el promedio reportado para Latinoamérica en ese grupo de edad.
En los niños de seis años en adelante, la situación también es preocupante: el especialista señaló que los niveles de obesidad y sobrepeso se acercan al 35%, una cifra similar o incluso superior a la registrada en la región.
Wilson explicó que, debido a que los niños y adolescentes están en constante crecimiento, no se pueden utilizar los mismos parámetros que en los adultos.
En pediatría se utiliza el índice de masa corporal (IMC), relacionando peso y talla y comparando los resultados con gráficas estandarizadas según la edad y el sexo.
De acuerdo con estas mediciones, entre una y dos desviaciones estándar se considera sobrepeso, mientras que por encima de dos desviaciones estándar se clasifica como obesidad.
El especialista destacó que la obesidad es multifactorial y puede estar relacionada con factores genéticos y hereditarios, pero también con los hábitos de alimentación y actividad física.
El consumo excesivo de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas, gaseosas y comida rápida, sumado al sedentarismo, aumenta el riesgo de desarrollar obesidad.
A esto se agregan otros factores como la falta de sueño y el exceso de tiempo frente a pantallas. Wilson recomendó que los niños mantengan una alimentación balanceada, realicen actividad física y tengan horarios adecuados de sueño.
El pediatra cuestionó la idea cultural de que un niño con sobrepeso es necesariamente un niño saludable. Advirtió que detrás de la apariencia física pueden estar desarrollándose complicaciones que anteriormente se asociaban principalmente con adultos, como diabetes, hipertensión, colesterol y triglicéridos elevados e hígado graso.
También alertó sobre las consecuencias psicológicas, entre ellas ansiedad, depresión y bullying
Wilson explicó que un niño con obesidad tiene mayor riesgo de llegar a la adultez con obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles.
Entre las complicaciones que pueden desarrollarse se encuentran la diabetes, hipertensión y enfermedades cerebrovasculares.
Sin embargo, destacó que muchas de estas alteraciones pueden ser reversibles durante la infancia si se interviene oportunamente mediante cambios en la alimentación y actividad física.
La CSS cuenta con una clínica especializada en obesidad infantil en la Policlínica Carlos N. Brin, en San Francisco, que tiene 18 años de funcionamiento.
El programa trabaja de manera interdisciplinaria con pediatría, nutrición y psicología. Según Wilson, se realizan alrededor de 80 consultas mensuales y actividades de prevención y educación.
El especialista explicó que los padres interesados pueden solicitar una cita con él o pedir directamente atención en la clínica de obesidad, cuyos servicios para niños y adolescentes se brindan los viernes.
Sobre el costo de una alimentación saludable, Wilson reconoció que el aumento de la canasta básica representa una dificultad para las familias. Sin embargo, consideró que también existe un componente relacionado con los hábitos y las decisiones de consumo.
El pediatra recomendó reducir el consumo de gaseosas, frituras y alimentos ultraprocesados y priorizar alternativas como frutas, proteínas y alimentos preparados en casa.
Wilson también cuestionó la idea de que hacer ejercicio permite compensar una alimentación poco saludable. A su juicio, la prevención de la obesidad requiere una disciplina integral que combine alimentación balanceada, actividad física, buen descanso y reducción del tiempo frente a pantallas.
En el caso de los niños, señaló que no es necesario acudir a un gimnasio: jugar, caminar y mantenerse activos diariamente puede contribuir a prevenir el sobrepeso y la obesidad.
El especialista hizo énfasis en que las recomendaciones de hábitos saludables no son exclusivas para quienes tienen sobrepeso u obesidad. Una persona delgada también puede presentar alteraciones metabólicas que no son visibles externamente.
Por ello, recomendó mantener una alimentación equilibrada, actividad física regular, buen descanso y un uso moderado de las pantallas, independientemente del peso corporal.
Advierte sobre el uso de medicamentos para bajar de peso
Wilson también se refirió a los medicamentos utilizados para perder peso y advirtió contra su uso sin supervisión médica. Explicó que algunos de estos tratamientos están indicados en adolescentes a partir de los 12 años, pero representan el último eslabón del tratamiento y deben utilizarse bajo estricta prescripción médica.
El pediatra insistió en que estos medicamentos no deben emplearse con fines exclusivamente cosméticos ni como sustituto de los hábitos saludables. “Primero la salud antes de la vanidad”, concluyó.
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