Trepando el Jorón: Cuando Veraguas se conectaba por el cielo.
18 mayo, 2026Frecuencia Informativa: Edición Vespertina, lunes 18 de Mayo de 2026.
18 mayo, 2026

la realidad actual de Moyo Cisneros
En esta edición correspondiente al jueves 14 de mayo en e nuestro segmento “Historias de Veraguas y más allá”, conversamos con una leyenda viviente de la décima panameña y orgullo de nuestra provincia: don Moyo Cisneros, conocido en los escenarios de todo el país como ‘El Tigre que come Gente’.
Desde su humilde hogar en el distrito de Calobre, este titán del verso improvisado nos abrió el corazón para relatar su glorioso pasado en tarima y la dura realidad que enfrenta en el ocaso de su vida.
Con una franqueza que conmueve, don Moyo nos confesó sentirse en el olvido, tanto por las autoridades culturales como por aquellos colegas de la cantadera con los que alguna vez compartió la gloria del aplauso. Lejos de las luces y los grandes contratos de antaño, hoy se dedica a escribir décimas por encargo, las cuales vende por la modesta suma de 10 dólares, una muestra del valor casi simbólico que le queda a su inmenso talento intelectual.
Una voz que se resiste a apagarse
Aunque las grandes tarimas ya son parte del recuerdo debido a quebrantos de salud entre ellos, una valiente y dura batalla contra un diagnóstico de cáncer de pulmón que recibió en el año 2022—, don Moyo Cisneros se niega a dejar de cantar.
Su arte ha vuelto a sus raíces más puras. En su natal Calobre, el veterano cantador sale de su casa en caminatas cotidianas y, arrastrado por la inspiración, se pone a cantar a viva voz en mitad del camino, regalándole sus torrentes a los árboles, a los cerros y a los pocos paisanos que lo cruzan en la vía. Además, para mantenerse activo y generar el sustento, confecciona hermosas artesanías utilizando el calabazo tradicional, transformando los frutos de la tierra en piezas de arte folclórico.
El origen de una leyenda
Durante la entrevista, recordamos aquellos años dorados en los que gozaba de plena salud física. Pocos saben que, aunque es un baluarte veragüense, don Moyo forjó su fama inicial cantando en la provincia de Coclé, desde donde dio el salto a la ciudad capital enfrentando grandes carencias materiales, al punto de tener que pedir ropa y zapatos prestados para su primera gran presentación.
Fue el recordado locutor y promotor Rubén Darío Campos quien, al presenciar su arrolladora agilidad mental en una cantadera, lo bautizó públicamente ante la audiencia como ‘El Tigre que come Gente’ (sustituyendo su antiguo apodo de «La gran biblioteca humana»). Fuera de los escenarios, don Moyo también sirvió a su provincia durante años llevando los registros contables y estadísticos del desarrollo de la acuicultura a nivel regional.
La historia de Moyo Cisneros es un llamado directo a la conciencia folclórica de nuestro país. Un hombre que defendió la pureza de la décima campesina ante los mejores contendientes del país y que hoy, caminado por las tierras calobreñas, sigue demostrando que el verdadero tigre nunca deja de rugir, aunque lo haga en la más profunda de las soledades
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